
Berenice Tépach González
San Andrés Tuxtla,Ver.
En un acto de transparencia y compromiso, este viernes, Felipe Rubio Solana, presidente del DIF municipal de San Andrés Tuxtla, rindió su tercer y último informe de labores ante los ciudadanos. Más allá de ser un requisito protocolario, este evento se convirtió en un momento para reconocer y celebrar el impacto tangible y profundo que su gestión ha tenido en la vida de los sanandrescanos más vulnerables. Las cifras presentadas no son meros números; son testimonios de un trabajo incansable y una dedicación genuina por mejorar el bienestar de quienes más lo necesitan.
Desde el inicio de su administración, Felipe Rubio Solana y su equipo han demostrado una visión clara: no solo asistir, sino transformar. La estrategia implementada por el DIF municipal ha ido más allá de la ayuda asistencialista, enfocándose en generar oportunidades y fortalecer el tejido social. Las altas cifras de beneficios reportadas en áreas cruciales como la asistencia alimentaria, el apoyo a personas con discapacidad, la atención a adultos mayores y la protección a la infancia, son reflejo de un esfuerzo coordinado y una gestión eficiente de los recursos.
Hemos sido testigos de cómo programas han llegado a comunidades antes olvidadas, llevando esperanza y herramientas para un futuro más digno. La empatía y la cercanía con la gente han sido sellos distintivos de esta administración. El presidente Rubio Solana no se ha limitado a dirigir desde un escritorio; ha estado en el terreno, escuchando las necesidades, comprendiendo las realidades y trabajando mano a mano con su equipo para ofrecer soluciones efectivas.
El informe presentado es un balance de logros concretos: familias que han recibido apoyos , niños y jóvenes que han accedido a programas educativos y deportivos, personas mayores atendidas , y un sinfín de casos donde la intervención del DIF ha marcado una diferencia vital. Estas acciones, aunque a veces no acaparen los titulares, son las que verdaderamente construyen una sociedad más justa y equitativa.
La labor del DIF bajo la presidencia de Felipe Rubio Solana es un ejemplo de cómo la administración pública, cuando se ejerce con vocación de servicio y un profundo sentido de responsabilidad social, puede generar un cambio positivo y duradero. El legado que deja no solo se mide en estadísticas, sino en las sonrisas recuperadas, las esperanzas renovadas y la dignidad restaurada de innumerables familias sanandrescanas.
San Andrés Tuxtla hoy puede mirar con gratitud el camino recorrido y reconocer el esfuerzo de quienes, como Felipe Rubio Solana, han dedicado su tiempo y energía a servir a la comunidad. Su último informe no es un punto final, sino el reconocimiento a una etapa de servicio que ha dejado una huella imborrable en el corazón de muchos.

