


Compromiso que transforma la educación:Maritza Ramírez Aguilar.
Berenice Tépach González
Dentro la administración pública veracruzana, pocas áreas exigen tanta sensibilidad y presencia territorial como la educación. No basta con la gestión de escritorio; se requiere el pulso real de las aulas, el contacto con los docentes y el compromiso con la infraestructura. En este escenario, la labor que ha venido desempeñando la maestra Maritza Ramírez Aguilar, al frente de la Subsecretaría de Educación Básica, destaca no solo por la eficacia administrativa, sino por un profundo sentido de pertenencia.
Orgullosamente oriunda de la región de Los Tuxtlas, Ramírez Aguilar ha demostrado que conocer el origen es fundamental para proyectar el destino. Su gestión se ha caracterizado por estar «preocupada y ocupada», una dualidad necesaria para transitar de la planeación a la acción tangible. Lo vimos este fin de semana, con una agenda que refuerza su cercanía con la comunidad educativa de San Andrés Tuxtla.
Su participación en la entrega de títulos del Instituto Tecnológico Superior de San Andrés Tuxtla (ITSSAT) no fue un acto protocolario más. Representa el respaldo a la culminación del esfuerzo académico de jóvenes que, como ella, buscan transformar su entorno a través del conocimiento.
Pero la visión de la Subsecretaria no se limita a estos eventos . La verdadera política educativa se hace también con las manos en la labor comunitaria. Ejemplo de ello fue su participación activa en las jornadas del programa «Tekio». Ver a una funcionaria de su nivel involucrada directamente en las faenas de limpieza y mantenimiento de las escuelas de este municipio envía un mensaje claro: la dignificación de los espacios educativos es una responsabilidad compartida que no admite distancias jerárquicas.
Este activismo constante, que mantiene a las escuelas de Los Tuxtlas y de todo el estado bajo una supervisión atenta, ha comenzado a generar ecos que trascienden lo educativo. Es inevitable que, ante tales resultados y esa evidente vocación de servicio, el nombre de Maritza Ramírez Aguilar resuene con fuerza en las proyecciones políticas de la región.
Por su capacidad de gestión, su conocimiento de las necesidades locales y su arraigo con el pueblo, la maestra se perfila sin duda como una fuerte aspirante a la diputación local. Su perfil combina la experiencia técnica en una de las carteras más grandes del estado con la calidez humana de quien conoce cada rincón de su distrito. Los Tuxtlas tienen en ella a una aliada incansable; el tiempo y el trabajo que es la mejor carta de presentación, dirán cuál es el siguiente paso en su trayectoria.

